Lucía, recién salida de prisión tras cinco años, enfrenta la confrontación inmediata con su familia, que la acusa de causar daño y desorden. Acusan principalmente a Sofía de lastimar a su madre, pero Lucía niega esto y se siente excluida y desacreditada, ya que creen más en Sofía. A pesar de las acusaciones y el rechazo, un familiar le ofrece regresar a casa, imponiendo una decisión definitiva que Lucía debe aceptar. El episodio termina con Lucía recibiendo su libertad, pero sin resolver la división familiar ni su situación emocional al regresar a un ambiente hostil.