Paulita es enviada a un internado porque su madre no quiere cuidarla y su padre trabaja incansablemente para mantenerla. En este episodio, Paulita comienza a hacer entregas en moto eléctrica para ganar dinero, aunque no sabe manejarla bien. La profesora Yuliana la ayuda enseñándole a conducir, y juntas enfrentan dificultades, como un ascensor fuera de servicio que las obliga a usar las escaleras. Durante la entrega, Paulita recibe un reclamo por la lentitud, lo que aumenta la presión sobre ella. El episodio termina con Paulita enfrentándose al reto de mejorar para no fracasar.