Elias confronta a un hombre que ha lastimado a Aitana, advirtiéndole que no perdonarán si vuelve a tocarla. La pelea escala cuando Aitana sangra y se rehúsa a recostarse, amenazando con no mantener al bebé que espera, queriendo demostrar quién manda. Elias se siente presionado por la situación, dudando en intervenir mientras alguien más insiste en que debe proteger a su hijo no nacido. Finalmente, la doctora que operó a Aitana aparece, marcando un giro clave al tomar el control de la situación médica y emocional que aún no se resuelve.