La princesa se enfrenta a la obligación de casarse con el cruel Príncipe Regente, conocido por hacer desaparecer a sus esposas. Tras intentar huir y ahorcarse, ella sigue bajo presión para cumplir el compromiso. De repente, despierta en un lugar extraño, vestida de forma incongruente, sin entender dónde está ni qué sucede. En ese nuevo entorno, se enfrenta a una persona que la culpa de una pelea con otra mujer y a la presencia imponente del Príncipe Regente, quien revela haberla traído allí intencionalmente. El episodio concluye con la princesa atrapada entre el peligro y su confusión, sin salida clara.