Luni decide manejar los ahorros de $1,500 de su esposo y le propone mantenerlo con un sueldo mensual de $30,000 si se porta bien, sorprendiendo a él y a los demás. Aunque él comienza a trabajar en una obra de construcción, mantiene investigaciones sobre fármacos para obtener dinero. En medio de la convivencia, surgen tensiones por su nueva dinámica cotidiana y el rol que ambos deben asumir. Finalmente, Luni, como accionista mayoritaria, enfrenta la ironía de que su esposo actúe casi como su empleado en el club privado Los Jardines, planteando un futuro incierto para su relación y colaboración.