En este episodio, Luciano es menospreciado por su aparente inutilidad, relegado solo a tareas menores como repartidor. De repente, se desata un gran alboroto cuando su habilidad demuestra estar muy por encima de las expectativas. Al revelarse que ha obtenido una profesión de nivel triple S (SSS), un logro nunca visto en la escuela en cien años, todos quedan sorprendidos. El episodio culmina con la tensión en aumento mientras alguien exige saber cuál es esa profesión que ha alcanzado Luciano, dejando abierta la incógnita sobre su verdadero poder y futuro inmediato.