Gabriel Silva, un solitario Inmortal Áureo del Reino Etéreo, enfrenta su tercer intento para alcanzar el estado de Inmortal Puro, pero debe tomar un préstamo usurario de 730 millones de éteres que le condenaría a pagar durante 24 mil años. Tras aceptar la deuda por una vieja amistad, es amenazado con perder su alma y convertirse en Esclavo Eterno si fracasa. Gabriel logra escapar y reencarnarse en el Mundo Terrenal, donde descubre que su nuevo cuerpo también tiene deudas peligrosas. Mientras se adapta, una llamada menciona a Ana, su esposa, cuyo nombre él desconoce, dejando abierta su verdadera identidad y destino inmediato.