Luis enfrenta la acusación de haber golpeado a Julián, pero revela que solo cumplió una petición de este último. La familia lo presiona para que se disculpe, mientras él acusa un trato desigual y favoritismo hacia Julián. Luis decide que, si no es aceptado, se irá de la casa. Otro miembro familiar intenta calmarlo, recordándole que se esforzaron por incluirlo, y defiende a Julián como el hijo ejemplar. El episodio termina con una creciente tensión entre Luis y los demás, dejando en suspenso si Luis se mantendrá firme en su decisión de partir o buscará reconciliación.