Un repartidor es acusado de acosar a una residente en una zona exclusiva, lo que provoca la intervención de Sergio Téllez, presidente del Grupo Kantor y dueño de la propiedad. Aunque lo atrapan espiando, Téllez defiende al repartidor alegando que fue un malentendido y ordena que lo liberen. Después, el repartidor enfrenta la desaprobación de su hijo por el incidente. Mientras tanto, Téllez se concentra en un informe financiero preocupante sobre Capital Zenalta, que muestra bajas ganancias y tensión en su empresa. El episodio termina con la presión sobre Téllez para tomar decisiones difíciles en su negocio.