Después de romper definitivamente con Enrique, una mujer asume el control de la Secta Alba y ordena al ejército desmantelar el poder de Enrique en Mora. En un enfrentamiento tenso en la mansión, Enrique golpea a una niña, generando conflicto y culpa en una mujer cercana que se culpa por su regreso. La niña acusa a otra mujer, Ana, de hostilidad, lo que intensifica la disputa familiar. Enrique intenta controlar la situación, pero la niña y su madre declaran que ya no lo quieren. Mientras tanto, la madre de la niña desaparece, dejando una amenaza ominosa sobre su regreso y el futuro inmediato.