Yael regresa inesperadamente tras tres días desaparecido y enfrenta duras críticas por la crisis que su ausencia provocó en el Grupo Rodrigo, del que es presidente. Su mala inversión causó pérdidas millonarias y su destitución es inminente. Mientras tanto, Yael descubre que Sofía lo traicionó robando sus huellas para firmar un contrato fraudulento por 200 millones, y sospecha que su tío Roberto, a quien investiga por un accidente, podría saberlo. Temiendo por su vida, Yael deja una carta que anuncia su posible asesinato, dejando la responsabilidad y el destino de la empresa en suspenso.