Doce años atrás, Vanessa Rojas fue reconocida por su familia como la hija legítima. En ese mismo periodo se enamoró a primera vista de Thiago Méndez y lo persiguió con devoción, esperando correspondencia. Él, sin embargo, la desprecia por su origen rural y rechaza sus sentimientos. Vanessa afronta el dolor del desdén; la humillación y el anhelo elevan la tensión entre amor y rechazo.
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