Héctor vuelve a casa después de diez años y enfrenta el rechazo y desprecio de sus hermanos, quienes lo culpan por problemas familiares y le exigen disciplina severa. En una celebración tensa, Héctor se defiende tras años de ser acusado injustamente y revela la manipulación de Danilo en su contra, lo que provoca conmoción entre los presentes. Al sentirse excluido y no comprendido, Héctor decide apartarse y renunciar a su lugar en la familia, proclamando: "Olvídense de mí, denme por muerto". Su futuro dentro del hogar queda en un punto crítico e incierto.