Héctor visita a su hermana Lilia, quien lo rechaza por no tocar la puerta y lo trata con rudeza, aunque él insiste en ayudarle con un vaso de leche. Héctor, desnutrido y agotado, enfrenta acusaciones de su hermana, quien lo culpa por sus heridas emocionales. Héctor demuestra que apenas recibe dinero para sobrevivir y denuncia que sus padres murieron el día que él nació, desestimando la intención de Lilia de intervenir con sus padres. Al final, Héctor rechaza cualquier vínculo con ellos, cortando la relación familiar.