En el set de un comercial, la Srta. Acosta llega como una supuesta actriz número 5, generando dudas y rechazo entre el equipo, especialmente porque trae a su hija al rodaje y no estaba en el guion oficial. Ante la negativa de aceptar a alguien improvisado, se le exige hacer de doble para una escena bajo el agua, a pesar de que ella no sabe nadar. La presión aumenta cuando el director y otros la critican por su falta de habilidades y profesionalismo, culminando en un accidente durante la grabación que deja el desenlace abierto y tenso.