En su cumpleaños número 22, Nieve enfrenta la traición de Esteban, su amigo de la infancia, quien desaparece el día que debía pedirle matrimonio alegando que el perro de Lluvia, la hija adoptiva de la familia Rojas, está enfermo. Nieve descubre que Esteban está en el almacén de la sede corporativa, pero es confrontada y despreciada por Lluvia, quien le revela que quiere quitarle todo: su familia, sus obras y el amor de Esteban. Al final, Nieve se resiste a regalarle a Lluvia el cuadro que acabó de terminar, dejando una tensión abierta entre ambas.