Florencia desafía las expectativas al llevar agua común a Santiago Herrera, un joven de alta sociedad que solo consume agua importada. A pesar de que todos la critican por esta acción y temen que Santiago la rechace, él inesperadamente acepta y hasta sonríe al probar el agua. Mientras tanto, Leo advierte a Florencia que su acercamiento a Santiago solo le traerá más humillaciones, pues ella ignoró las advertencias de Daniela para cortar con él. El episodio termina con Santiago invitando a Florencia un pastel como muestra de agradecimiento, dejando abierta la posibilidad de un cambio en su relación.