Ana recibe un brazalete de jade ancestral como símbolo del compromiso entre dos familias, lo que sugiere una unión oficial y seria. Mientras Ana valora el regalo, recordando el desprecio que sufrió en su vida pasada, otro hombre irrumpe molestando y señalando que Ana no quería este matrimonio ni el regalo. Se genera un conflicto inmediato cuando Ana se niega a ceder sobre los gemelos con iniciales que debe usar su prometido, dejando claro que no aceptará el trato impuesto. La tensión crece con esta negativa que pone en riesgo la unión familiar planeada.