Isabel rechaza firmemente la insistencia de David para casarse, expresando que quiere vivir su propia vida. David regresa intentando acercarse, pero Isabel lo rechaza con frialdad y promete no molestarlo más. Él intenta cuidarla ofreciéndole caramelos, símbolo de su afecto, recordando su pasado juntos. Sin embargo, Isabel revela que esos detalles fueron gracias a otra persona, lo que provoca una tensión silenciosa. Además, Isabel muestra dudas sobre su futuro académico, rechazando la idea de ingresar a Harbridge como planeaba antes. El episodio termina con Isabel tomando la decisión de no comer más los caramelos vencidos, simbolizando el fin de ciertos lazos emocionales.