Después de casarse apresuradamente en el registro civil para proteger a sus dos hijos, Carlos regresa a la mansión familiar enfrentando la desconfianza de su padre, quien duda de la veracidad del matrimonio y los niños alegando que Carlos no asistió a la cita organizada con mujeres para casarse. Carlos presenta el certificado y una foto que confirma su historia, pero su padre aún no está convencido. Exige conocer a la madre de los niños en su fiesta esa noche. Ante la presión, Carlos debe llevar a su esposa e hijos, mientras enfrenta amenazas indirectas ante la posibilidad de una disputa familiar por la herencia.