Natalia, recién presentada como nieta de una mujer mayor, se integra en la casa y cocina para la abuela, mientras revelan su difícil relación con su madre, que solo quiere a su hermano. La abuela muestra afecto y le regala una pulsera costosa para animarla. Natalia lucha con sus inseguridades y el recuerdo de Gabriel, quien fue su único apoyo y ya no está. La atmósfera se vuelve esperanzadora cuando aceptan un momento de unión familiar cocinando juntos, pero termina con la abuela anunciando que esa noche será la boda de Natalia y Cami, un giro inesperado que deja en suspenso la próxima decisión de Natalia.