Camila irrumpe en la oficina de Sebastián reclamando atención después de años, provocando miradas y pequeños castigos laborales. Valeria, a quien Camila ha molestado durante siete años, impone a Sebastián la condición de pasar 99 pruebas para probar su amor. La primera es acompañarla a una peligrosa carrera de motos al día siguiente; él duda por el riesgo y la naturaleza extrema del reto, pero acepta intentarlo. Sus compañeros se burlan y lo presionan; Valeria cuestiona si lo ama hasta el punto de jugarse la vida, dejando la decisión y la carrera en suspenso.