En la pista, Valeria desafía advertencias y elige la moto roja más peligrosa. En público, Sebastián no puede dejar de mirar a esa mujer en la carrera mientras alguien le recuerda a Adrián que le prometió cuidar a su hermano por siete años. Valeria gana la prueba pero termina con hemorragia severa. Llegan paramédicos; piden transfusión urgente y un desconocido ofrece sangre tipo O. Entre insultos y súplicas, Valeria piensa que no puede morir porque aún no ha escuchado las palabras de Adrián. Su supervivencia y si escuchará esa confesión quedan en suspenso.