Pedro, el dueño de una empresa en crisis, enfrenta a sus obreros que exigen el pago de sus salarios atrasados, pero la cuenta de la empresa está vacía. Mientras los empleados protestan con enojo, Pedro les confiesa que los bienes de la empresa ya fueron transferidos y no hay dinero disponible. Sin embargo, reconoce su error, pide calma y promete vender sus pertenencias personales, incluida su casa y auto, para pagarles hoy mismo. Aunque la deuda persiste, su compromiso genera dudas y tensión entre los trabajadores, sin resolver qué sucederá con la empresa ni con sus pagos inmediatos.