En este episodio, Leandro Barros y sus asociados logran transferir los fondos del Grupo Eterna, pasando al siguiente paso para asegurar un préstamo para Pedro, quien confía plenamente en ellos. A pesar del desdén de una mujer que rechaza su linaje familiar, el grupo planifica retener la empresa fantasma para obtener el apoyo del poderoso Grupo Castro. Barros promete una vida próspera a quienes sigan sus órdenes, pero revela su preocupación por no tener herederos. El episodio termina con la llegada inesperada de un nuevo socio, alterando la dinámica del plan que buscan consolidar.