Sofía regresa a casa tras un tiempo fuera, enfrentando el rechazo y el odio de su familia, quienes la culpan por un daño grave que ella misma lamenta profundamente. Mientras intenta disculparse, su hermana Lucía se muestra fría y distante, recordándole que ella ha recibido todo el cariño familiar en su ausencia. Lucía revela que es considerada la única hija de ahora en adelante y se burla de Sofía, pero también confiesa empatía al saber que Sofía está en prisión. Finalmente, Lucía acepta cambiar de cuarto con ella, aunque Sofía se retira agotada, dejando el conflicto sin resolver.