Sara, la niñera que cuidó a Luis y a su hijo durante cinco años, enfrenta la llegada de Elena, quien regresa a la casa y cambia la dinámica. Luis le advierte a Sara que debe comportarse o será desplazada, relegándola a un cuarto de servicio y dejando claro que ahora solo es una herramienta para la familia. Sara acepta a regañadientes, mientras se percibe una atmósfera tensa y una cuenta regresiva de solo tres días permanece en el aire. El episodio termina con la incertidumbre sobre qué ocurrirá cuando ese plazo termine.