La invasión siniestra irrumpió y la moneda siniestra se impuso como divisa dominante del mundo sobrenatural. La nueva economía transformó la lucha: mientras la mayoría se desgarraba por unas pocas piezas, la balanza ya no jugaba a su favor. Carlos, frío y calculador, había acumulado billones y los invirtió en comprar innumerables escenas siniestras, consolidando así su influencia. Su ascenso fue implacable: dejó atrás la escasez de los demás y se erigió en creador de las reglas del reino oscuro. Al alcanzar la cima, su poder reescribió la norma y cambió la jerarquía del mundo sobrenatural. Pero ese dominio, construido sobre monedas y sombras, plantea preguntas sobre el precio real del poder.
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