Celia confronta a un hombre por la muerte y tortura de su padre, el Mariscal Víctor, causada por el Sr. Castillo y su cómplice, el Ayudante Delgado. Ella revela que es la única sobreviviente de los Morales y expresa su sed de venganza, insistiendo en que Castillo debe morir. Su abuelo intenta calmarla, pero ella insiste en que sin justicia no hallará paz. La tensión aumenta cuando alguien le advierte que si no mata a Castillo hoy, él la matará y destruirá a los Morales. Celia enfrenta así una decisión crítica que podría definir el destino de su familia.