Sergio enfrenta una confrontación tensa cuando Quirina le revela que tiene doce semanas de embarazo y cuestiona la paternidad del bebé. La sospecha recae sobre Matías, quien regresó tres meses atrás. Sergio insiste en que el bebé es suyo, pero Quirina duda y acusa la falsificación de los informes. La discusión se intensifica hasta que Sergio, frustrado, es desalojado de la casa. La situación alcanza un punto crítico con la incertidumbre sobre la verdad del embarazo y el futuro de su relación, dejando abierta la duda sobre la identidad del padre.