Cuando el guardia se presenta y promete proteger, la dueña, Srta. Silva, lo sitúa en una conversación: le advierten sobre matones liderados por Max de Los Zetas, pero él asegura que no les teme. Ella lo invita a beber y, ante su resistencia por el trabajo, usa su autoridad y la amenaza de queja por mal servicio para obligarlo a aceptar. Durante la copa él se ofrece a ayudarla; ella lo humilla llamándolo 'pobre guardia' y lo provoca preguntando si es guapa. El episodio concluye con su orden, 'tómame ahora', dejando al guardia ante una decisión inmediata.