Max ha saldado la deuda y, arrepentido, ofrece llevar a casa a la Srta. Silva, que no puede caminar tras beber demasiado. Mientras la carga aparece un grupo y alguien exclama "Es la gente de Max"; los hombres rodean a ambos. Un hombre exige venganza por una rodilla rota, ordena atacarlos y capturar a Gloria, con amenazas explícitas. Max intenta disuadirlos diciendo que lo dejen pasar, pero está en inferioridad numérica. La situación escala hasta que los agresores reciben la orden de atacar; la pelea comienza y el destino inmediato de Max y Gloria queda en manos del enfrentamiento.