Durante una transmisión mundial, Julian demuestra ser un genio al anticipar cómo resolver un problema, lo que desconcierta a Luis, quien siempre ha copiado sus respuestas. Luis, presionado y sin ideas propias, decide entregar su examen en blanco para desafiar la capacidad de plagio. Mientras los demás comienzan a responder al problema en una hora límite, la tensión aumenta al revelar que Luis no escribió nada. El episodio termina con la incertidumbre sobre cómo enfrentará Julian este nuevo reto y la reacción ante la entrega vacía de Luis, dejando la competencia sin resolución.