Javier, un niño millonario, rechaza la comida preparada, exigiendo que la rehagan pese a su hambre. Cinti, su tutora, intenta imponer disciplina para corregir sus malos hábitos, pero Javier se rebela, alegando que su riqueza le permite desperdiciar la comida. Cuando Cinti amenaza con castigos, Javier llama a su madre, quien interviene y le ordena obedecer para evitar conflictos. Finalmente, Javier acepta comer la comida, aunque la tensión entre él y Cinti queda palpable. Cinti advierte que no dejará pasar esta desobediencia, dejando en suspenso cómo seguirá la relación de poder entre ellos.