Un repartidor sorprende a la presidenta del Grupo Tecora al resolver fácilmente una crisis que su equipo de asesores no pudo solucionar, usando conocimientos básicos de cadena de suministro. Aunque ella inicialmente duda que su éxito haya sido mérito propio, acepta la ayuda como una compensación y propone invitarlo a cenar. El repartidor rechaza porque prefiere seguir trabajando, pero ella insiste y le ofrece dinero para que acceda. Finalmente, él acepta fingir ser su novio para evitar presentaciones de citas, pactando encontrarse en un restaurante, dejando abierta la incógnita de qué pasará en esa cita.