Don Eduardo está gravemente enfermo y sin esperanzas según los médicos. Su hija se niega a aceptar su muerte y busca ayuda con el señor Ignacio, un médico que ve la medicina como un arte capaz de cambiar vidas instantáneamente. Mientras tanto, Fernando irrumpe en la escena para reclamar el Brazalete Dragón, reliquia familiar que considera su derecho, pero es confrontado por otra persona que afirma que su madre le entregó el brazalete voluntariamente y planea dárselo a otra persona. En medio de esta tensión, la hija ofrece un trato: si logra curar a su padre, exigirá el brazalete y la posición de heredera del Grupo García, dejando la situación en un punto crítico y lleno de incertidumbre.