Rosa, embarazada de más de seis meses, insiste en entrenar a Julio para un concurso de baile a pesar de las advertencias de su esposo para que descanse. Durante una sesión, Rosa sufre un dolor repentino y es llevada de urgencia a cirugía por una ruptura del cuerpo lúteo, poniendo en peligro su embarazo. En el hospital, enfrenta la presión y el miedo mientras su esposo reclama responsabilidad por la situación. El episodio termina con la incertidumbre sobre la salud del bebé y el esposo buscando firmar un consentimiento para la operación, dejando en suspenso el desenlace de la cirugía.