Antonio enfrenta una dura realidad al descubrir que su esperanza de vida es menor a un año. En medio de su lucha, se ve obligado a trabajar horas extras y renunciar a una cena importante con la familia de Camila, donde iban a planear su boda. Camila lo confronta, cuestionando su ausencia y sus prioridades. Antonio intenta convencerla de que casarse con otra persona no afectará su amor por ella. Sin embargo, la tensión entre ambos crece y Antonio se muestra cada vez más afectado, dejando el futuro de su relación en un punto incierto y cargado de dolor.