Camila enfrenta la presión de su familia para casarse con Nicolás, cuyo matrimonio implica recibir una dote que ayudaría a su hermano menor. A pesar de estar agotada por las horas extras en su trabajo y de la amenaza de despido, Camila se resiste a ceder. Su pareja la acusa de perjudicar la empresa y cuestiona su lealtad, mientras su familia insiste en que el matrimonio es una obligación. Al negarse a casarse por voluntad propia, Camila recibe una amenaza de escándalo laboral por parte de su hermano, quien insiste en controlar su decisión. El episodio concluye con Camila resignada a casarse con quien le impongan.