Beatriz descubre que Luna ha tomado su habitación mientras ella estuvo hospitalizada, un acto que la irrita y desestabiliza. Al despertar y enterarse del cambio, Beatriz se desmaya nuevamente, evidenciando su fragilidad ante la situación. Otra persona advierte que esta es solo la primera prueba y planea seguir imponiendo control, comparando a sus rivales con insectos que debe incapacitar antes de eliminarlos. La tensión crece cuando se menciona que quitar los respaldos será el siguiente paso, dejando en suspenso quién será el primer objetivo y cómo reaccionará Beatriz ante esta amenaza inminente.