Marc compra un gallo grande para Celia, afirmando que es para su hija a pesar de las críticas de algunos vecinos que lo acusan de maltratarla y cuidar mejor a los hijos de una viuda. Mientras Marc se prepara para cocinar, surgen rumores en el pueblo sobre sus verdaderas intenciones y su relación con los niños ajenos. Rosa, sorprendida por la compra, espera una buena cena esa noche, pero la duda sobre los motivos de Marc queda instalada, generando incertidumbre sobre cómo afectará esta situación a su familia y a la comunidad en adelante.