César participa en una subasta de terrenos donde Leila, una mujer presente, insiste en pagar sumas cada vez más altas por un terreno que claramente está sobrevalorado. A pesar de las protestas sobre el precio que supera ampliamente el valor real, Leila puja hasta mil millones y gana la compra, causando preocupación en César y otra persona que alerta al Sr. Ruiz sobre el posible desastre financiero. La escena termina con el reconocimiento de que quien gana la puja debe pagar, dejando en suspenso las consecuencias económicas inmediatas para Leila y César.