Una niña de 10 años, criada en el campo y sin educación formal, es llevada ante don Benjamín para integrarse en la familia Rodríguez. Criticada por su falta de modales y considerada una carga por algunos, su hermana defiende su valor y sangre familiar. La niña se enfrenta al rechazo y la presión para aprender rápidamente cómo comportarse, mientras mantiene una misteriosa máscara que incomoda a los demás. El episodio termina con la niña afirmando su identidad y herencia, ganando el reconocimiento del abuelo, aunque su adaptación y aceptación real siguen siendo inciertas.