Una joven llamada Srta. Rodríguez irrumpe en la casa de una mujer, reclamando su autoridad como nueva hija y dueña del lugar. Ordena a las empleadas que en diez minutos deshagan todo lo relacionado con su tío Carlos, lo que genera resistencia. Mientras inspeccionan la casa, descubren un gallo de pelea que pertenece al tío Carlos. Al probar la sopa de pollo que prepararon, surge la sospecha de que el gallo ha desaparecido; se insinúa que alguien pudo habérselo comido, lo que tensiona la situación y deja abierta la incógnita sobre las consecuencias inmediatas.