Gael llega a un departamento que afirma ser su nuevo hogar, pero se enfrenta a varios conocidos que lo acusan de fingir su estatus y vivir a costa de otros, especialmente de Iván, a quien intentaba agradar. Lo confrontan sobre su origen humilde y la improbabilidad de que realmente le pertenezca el lujo que exhibe. Gael intenta defenderse y afirmar que es su casa, pero la duda y la presión sobre su autenticidad crecen. El episodio termina con Gael enfrentando la sospecha y la desconfianza, dejando en el aire si podrá mantener su fachada o será descubierto.