Victoria enfrenta una confrontación tensa al ser acusada de traición y le exigen el título de propiedad de la casa, generando dudas sobre su legitimidad. Mientras tanto, una llamada revela que un excompañero de universidad cuestiona la propiedad, lo que obliga a considerar medidas de seguridad para protegerla. Además, Victoria accidentalmente rompe un brazalete de jade colocado en el estante, que luego se descubre es una falsificación sin valor. El episodio termina con la incertidumbre sobre la verdadera posesión de la casa y la amenaza de que su confianza siga siendo puesta a prueba.