Julia y otro hombre hicieron una apuesta para conquistar al estudiante más popular de la universidad; ella eligió a Javier y él a Vivian. Tras tres años, ninguno logró su objetivo, pero él se rindió y Julia declaró que ganó. Ahora que la apuesta terminó, Julia vuelve a su vida anterior como una joven rica y libre, mientras un hombre llega para llevarla a casa por orden de su padre y preparar un regalo para ella. Julia regresa a la universidad, decide dejar de perseguir a Javier y enfrentarse a las consecuencias de esa elección.
Lina confiesa a Julia que es hija del hombre más rico de la capital, revelación que lleva a Julia a dejar de fingir y bromear diciendo que es una princesa del pasado. Julia decide dejar de trabajar y enfrentar la presión de estudiar un posgrado sin ingresos propios. Más tarde, Lina desbloquea a su familia después de tres años, recibiendo un gran depósito de 8 millones de su padre, quien le pide que no se deje maltratar. Julia admite que su esfuerzo y sacrificio fueron en vano y reflexiona sobre la libertad y el alivio de no tener obligaciones, mientras evita responder una llamada, dejando la tensión sin resolver.
Vivian enfrenta a un hombre que la menosprecia, revelando que nunca le gustó y que su interés fue solo un juego para aprovecharse de su dignidad. Ella decide alejarse para protegerse y termina confrontándolo con firmeza. Javier interviene, mostrando su apoyo a Vivian y exigiendo que traiga a una tercera persona mientras reprende la violencia contra mujeres, dejando la tensión abierta sobre las consecuencias de este conflicto en el entorno de la familia Valle.
Durante tres años Julia fue la sombra de Javier en la universidad: le llevaba el desayuno, las medicinas y estaba disponible las veinticuatro horas. En la víspera de Año Nuevo, su confesión número 1081 fue rechazada en público; al irse, ella declaró que el juego había terminado. Lo que nadie sospechaba era que Julia era hija de la poderosa familia Zamora y que todo había sido parte de una apuesta. Javier, al conocer la verdad, siente un arrepentimiento que se vuelve rabia y trama una venganza junto a la ambiciosa Vivian Soto. Planean humillarla durante la boda de Julia con Lucas, pero el plan falla y Javier termina sorprendido y humillado, mientras Julia abandona la máscara y recupera el control.
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Durante tres años Julia fue la sombra de Javier en la universidad: le llevaba el desayuno, las medicinas y estaba disponible las veinticuatro horas. En la víspera de Año Nuevo, su confesión número 1081 fue rechazada en público; al irse, ella declaró que el juego había terminado. Lo que nadie sospechaba era que Julia era hija de la poderosa familia Zamora y que todo había sido parte de una apuesta. Javier, al conocer la verdad, siente un arrepentimiento que se vuelve rabia y trama una venganza junto a la ambiciosa Vivian Soto. Planean humillarla durante la boda de Julia con Lucas, pero el plan falla y Javier termina sorprendido y humillado, mientras Julia abandona la máscara y recupera el control.
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