En este episodio, la familia Zárate recibe a la nueva esposa de Cristóbal, dejando claro que debe someterse a sus estrictas normas y servir a Cristóbal, cuya salud es delicada. A pesar de la llegada de la esposa, su padre anuncia la incorporación de concubinas para atenderlo, lo que genera malestar y se percibe como una humillación. Mientras tanto, la esposa lucha con las imposiciones de la casa, frustrada con las sirvientas y la rigidez del entorno. El episodio termina con la tensión creciente entre la esposa y la familia, anticipando un choque inevitable que pondrá en riesgo su posición.