Blanca enfrenta la presión de casarse con el príncipe León, a pesar de sentirse intimidada y fuera de lugar. En un ambiente tenso, ella recibe instrucciones claras para comportarse y reconocer su posición, mientras es observada con desdén por otros. El príncipe León revela una actitud distante y controladora, haciendo que Blanca se sienta aún más insegura. Al llegar el momento de la ceremonia, la tensión crece cuando la litera se levanta para iniciar la boda, dejando en suspenso cómo afrontará Blanca este compromiso forzado y la relación con el príncipe.