En medio de una boda real, la novia enfrenta la presión para cumplir con la tradición de pasar sobre un brasero, aunque teme quemarse. Su integración abrupta a la familia del príncipe genera rechazo y conflicto, especialmente cuando aparece su hermanastra, cuestionando su presencia. La novia intenta resistirse a las órdenes, pero se le obliga a obedecer y seguir el protocolo. El príncipe desprecia la arrogancia de la novia y considera no casarse. Se revela que la ceremonia es una segunda opción pactada por el emperador, y una herida misteriosa en la esposa apunta a una confusión de identidades, dejando en duda quién será la verdadera novia aceptada.